Poner el arte en el centro

Hay un arte hecho para ver. Pero hay un arte, el arte verdadero, que es el que se hace ver. Hoy en día se confunde. El arte es utilizado como un instrumento. El arte no es un instrumento, sino un medio de aparición.
La misión del arte es que alguien se quede, simplemente, ante él.
Su misión es enseñarnos a mirar la vida,
los miedos y temores del hombre, sus luces y sombras.
Conocer el alma humana,
los monstruos personales que son exorcizados cuando son presentados.
Enseñarnos a sentir lo que lleva la vida.
Revelar el encantamiento ante la vida.
El entusiasmo que podamos sentir ante una obra se debe a que ha sido capaz de mostrar algo
idéntico o parecido a lo que sucede en nuestro interior: ser vistos.
En esto consiste la función catártica y moral del arte.

Maria Zambrano

Todo empezó hace unas semanas cuando @jordi_a le escribió  a @rbarlam en Twitter que McKinsey -consultora ligada a PISA– parteix d’una visió de l’escola i de l’exit escolar ideològicament determinada….Entonces se armó  un amago de debate sobre PISA que acabó con un post de @eraser que no entendí, con comentario de @ainhoaeus – que nos lo vino a  traducir- y otro de @pvil en Discentia donde decía que: Enseño Dibujo y Plástica desde hace 21 años, pero eso no les importa. Posiblemente, si el famoso informe analizase los resultados en expresión artística y creatividad los resultados serían aún más alarmantes. Pero no les preocupa, seguirán preguntando sobre cepillos de dientes antes que sobre pinceles, sobre números antes que sobre colores. Me inquietó. Entonces  vi Bird,  sobre la vida de Charlie Parker y pensé en cómo le habría ido una prueba que no mide la competencia artística (=las inteligencias visual-espacial, musical o corporal).

La opción PISA es empezar por lo esencial, (lectura, matemáticas, ciencia) no sólo para consolidar una cultura de la evaluación, sino para aportar  un marco (PISA FRAMEWORK 2009) teórico sólido e innovador -en mi opinión- que sirve de punto de partida para estimular las comunidades de aprendizaje, el desarrollo profesional y la autonomía de los centros (McKinsey 2010, Talis 2009). Consolidemos desde ahí y luego revisemos (En 2015). O sea, que PISA no evalúe la competencia artística no significa que no valga la pena leer lo que se publica en su entorno. ¿Pero  entonces….  la competencia artística? ¿Es realmente importante? ¿Tan esencial como la lectura?. Pienso que sí porque:

  • Los educadores necesitamos hacer algo más que enseñar. Necesitamos crear experiencias para los estudiantes. Las experiencias provocan que lo que se aprende sea vivo. Y el arte es el espacio ideal para crear experiencias.
  • Las competencias se adquieren con la experiencia, pero la experiencia, como dice Gadamer, presupone defraudar expectativas, aprender a sufrir. La experiencia no puede controlarse, planificarse o programar. Saber responder al azar, a lo que irrumpe, a lo incontrolable exige un nivel muy alto de competencia.
  • Si PISA pretende volver a lo básico, lo básico (la lectura, las matemáticas, la ciencia) no puede entenderse sin  el arte.
  • Las CCBB exigen activar todas las inteligencias desde el momento que el fin no es evaluar conocimientos sinó la forma de utilizarlos. Cuantas más inteligencias se movilizan más fácil es que los contenidos se utilicen. Cuantos más canales de aprendizaje se utilizan (visual, auditivo, cinestésico) más se asegura la transferencia.
  • Los sistemas educativos más evolucionados (McKinsey 2010) integran el arte en una visión interdisciplinaria más centrada en cómo se aprende que en cómo se enseña. Véanse como ejemplo estas rúbricas de realizaciones artísticas de las escuelas públicas de Regina (Canadá).En cambio, en los sistemas de bajo rendimiento el arte es un complemento, que forma parte de un horario parcializado en disciplinas.
  • Crear, actuar, escuchar, reproduir, modelar, bailar: son caminos para poner el arte en el centro del currículum.

Ver vídeo de @ManuElPielRoja

Fuente: The Huffington Post. Ver más ejemplos de organizaciones que trabajan para insertar el arte en el currículum.

Algunas ideas para poner el arte en el centro.

  1. Asociar música a contenidos. Ejemplo: Explicación del origen del universo a través del Bolero de Ravel (a partir de la mitad DEL MP3)
  2. Utilizar la música para inspirar escritos
  3. Transformar las investigaciones en elaboraciones artísticas
  4. Asociar una obra de arte a unos contenidos: paisaje con papel maché, escribir canción sobre lo aprendido….
  5. Compartir las interpretaciones respecto a una obra y aceptar las diferentes visiones.

Fuentes:

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Sobre la memoria

El  profesor Joan Carles Mèlich afirma en Ética de la compasión (Herder, 2010). En cursiva:

Para muchos si la  memoria no tiene lazos con el presente se convierte en una memoria obsoleta, meramente erudita, que es difícil de conciliar con el espíritu competencial de la pedagogía reciente. Pero basta leer los testimonios de los supervivientes de los campos de concentración para darse cuenta de la importancia de la memoria-almacén para poder sobrellevar un presente infernal.

David Perkins también defiende  la memoria-almacén,  pero según él para activarla no se precisa tanto establecer lazos con el presente como  utilizar la memoria para pensar. Si  no piensas con lo que memorizas no retienes, y entonces lo que has querido aprender  queda como pensamiento inerte, muerto, nunca utilizado en el futuro. Memorizas sin transferir, sin utilizar= No  sirve para sobrellevar la vida.

Mèlich sigue:

La pedagogía contemporánea ha sido cruel con la memoria. La ha demonizado. Bastaría leer algunos ensayos de Montaigne, –donde revaloriza el olvido y postula que la memoria es contraria al ingenio y la inteligencia. Según él, como afirma Inés Dussel, saber de memoria es no saber…. el conocimiento que importa es el que proviene de la experiencia vital, que es una memoria de las cosas y no de las palabras–  y el Discurso del método de Descartes o el Emilio de Rousseau para comprobarlo….

Como advierte George Steiner:

La atrofia de la memoria es el rasgo predominante de la educación y la cultura de la mitad y las postrimerías dl siglo XX (…) El vigor de la memoria sólo puede sostenerse allí donde hay silencio, el silencio tan explícito en el retrato de Chardin. Aprender de memoria, transcribir fielmente, leer de verdad, significa estar en silencio  y en el interior del silencio. En la sociedad occidental de hoy, este orden de silencio tiende a convertirse en un lujo. (G. Steiner, Pasión intacta, Siruela, 1997, pp. 38-39).

Lo que me ha fascinado del asunto ha sido  algo que a otros les incordia: El hecho de que en educación todo pueda (y deba) pensarse de nuevo. Que nada sea concluyente. Todo abierto, opinable, sujeto a la situación y el conocimiento. Que educar no sea una ciencia sino un arte.   Que andemos siempre en el filo de algo, manejando opciones  y caminos abiertos, sujetos  al error y al padecimiento que acompañan toda verdadera experiencia (Gadamer). Que por tanto, sea preciso pensar, definirse, optar a cada momento. En este caso, mi opinión es que Mèlich tiene razón. Que regalar ciertos textos a la memoria de los alumnos es darles un bálsamo para atravesar la vida.